El verano es un momento donde se pierde la rutina de las costumbres y hábitos que llevamos durante el año.

Ese cambio, por sutil que sea, puede a veces complicar nuestra vuelta a la normalidad. Por ello hay diez rutinas que lejos de olvidarlas debemos tenerlas bajo control.

• Beber entre 2 y 3 litros de agua además de los refrescos

• Consumir mas frutas y verduras. Aquellos poco amantes de los vegetales el verano se presta a mayores recetas con las verduras como protagonistas. Aprovéchalo y disfruta de ellas convirtiéndolas en un habito de vida.

• Sino quieres subir de peso no tomes bebidas muy azucaradas ni carbonatadas.

• La piel tiene memoria, sino quieres volver con un envejecimiento facial importante ponte una pantalla solar completa o una protección muy elevada, No pongas tu rostro directamente al sol en ningún momento. La piel morena en el rostro no es favorecedora, está caduca.

• Hacer deporte, llevarás mejor el regreso a la normalidad si no pierdes esta rutina, eso sí, aprovecha todos los deportes nuevos que te ofrece el buen tiempo.

• Llevar maquillajes menos densos y pesados.

• ¿Sabías que el verano es la época donde padecemos mas traumatismos y erosiones en los pies? Los grandes olvidados de nuestro cuerpo, presta atención a tu calzado, cómodo pero seguro, tus chanclas en espacios públicos, te evitarán disgustos a largo plazo, cuida las uñas de manera especial, hay una alta probabilidad de entrada de infecciones, al igual que secar los pies tras cada baño. Y a tu regreso toma nota de esta asignatura pendiente para Septiembre, visitar a tu podólogo, puede hacer mucho por ti, más de lo que crees.

• Cuida la naturaleza como a ti mismo. La playa, el campo, la montaña ..son entornos maravillosos de los que disfrutamos en la época estival de una manera más intensa. El año que viene nos gustaría disfrutar plenamente de ese monte, de una playa sin contaminación, de aquella arboleda…. por lo que es un compromiso de todos cuidar el entorno natural que tanto nos da.

• Usa vestuario más ligero, de fibras naturales si es posible, que colaboren a la transpiración.

• El cabello merece los mismos mimos y cuidados pues también se expone al sol, tanto el cuero cabelludo como la fibra capilar. Protege del sol, del cloro, del mar, con una línea solar orgánica sin agresión química.